Correr. Caminar. Nadar. Entrenar. Practicar yoga. Jugar. Viajar. No importa cómo te muevas: lo importante es seguir haciéndolo.
Mantener una vida activa requiere que el cuerpo tenga acceso a una alimentación adecuada y una correcta hidratación.
No se trata de entrenar más, sino de darle a tu cuerpo lo que necesita para poder volver mañana.
Cuando entrenamos, nuestras necesidades pueden cambiar dependiendo de la duración, la intensidad, la temperatura y el tipo de actividad. Tres elementos cobran especial importancia:
Mantener una buena hidratación antes, durante y después del ejercicio ayuda a acompañar el rendimiento y la recuperación.
Cuando existe pérdida importante de líquidos a través del sudor, los electrolitos pueden ayudar a reponer minerales como sodio y potasio.
No todos los entrenamientos requieren lo mismo. Una sesión ligera de yoga es diferente a correr 15 kilómetros bajo el sol o completar una sesión intensa de entrenamiento funcional.
Aprender a reconocer las necesidades de tu cuerpo forma parte de entrenar mejor. Aquí tienes por dónde empezar:
Son minerales —sodio, potasio, magnesio y calcio, entre otros— que participan en el equilibrio de líquidos del organismo. Cuando sudas pierdes agua y también parte de esos minerales, así que reponerlos puede formar parte de tu estrategia de hidratación.
Para una caminata o una sesión corta, el agua suele ser suficiente. Los electrolitos cobran sentido cuando el esfuerzo es largo, intenso, hace calor o sudas mucho. No es una cuestión de sí o no: depende del día y de la sesión.
Se pueden tomar con regularidad respetando la dosis indicada en la etiqueta. Dicho esto, no todos los días lo requieren: tiene más sentido usarlos según tu actividad que por costumbre. Si tomas medicamentos o tienes alguna condición —sobre todo renal o de presión arterial— consúltalo antes con un profesional de la salud.
Depende de cuánto falte para la sesión y de lo exigente que sea. Como referencia, una comida completa pide entre dos y tres horas de margen; si vas con menos tiempo, algo ligero y fácil de digerir suele sentar mejor. Lo importante es probar qué te funciona a ti.
No. Cualquier situación con pérdida importante de líquidos —calor fuerte, trabajo físico, jornadas largas al aire libre— puede justificar reponerlos. El detonante es cuánto sudas, no si te consideras deportista.
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